viernes, 30 de septiembre de 2016

“MUCHACHA”
Recuérdame esta noche y nómbrame en tu idioma,
amor mío, muchacha, territorio de pájaros,
nómbrame en las ciudades donde trepas los trenes
con la amapola herida de tu vestido diario.
No conozco tu nombre, pequeñito y apenas,
tu mínimo poema de una sola palabra,
pero voy pronunciándote cuando digo esperemos
o cuando me transitas hacia dentro del alma,
porque sé que tus rostros tienen un mismo rostro
y tu sonrisa un aire de pétalo del aire,
conozco, sé tu modo de salvarnos la vida,
vencedora inmutable, con un niño en la sangre.
Yo te he visto muchacha plural, en las ciudades,
gastándote la magia con la prisa del alba.
Las oficinas públicas, públicamente áridas,
la tienda estrepitosa, la planilla a mansalva,
esas fábricas rojas de devorar, el sueldo,
lamentables rutinas de alquilarte hasta el sábado
y tú, tu nuca tibia, trizada luz, flor pálida,
resistes esa estrecha disposición de enanos
apoyada en tus sueños como en una ventana.
Y el moscardón horario zumbándote el absurdo
para matarte adentro la condición de pájaro.
Las ciudades son turbios demagogos, son esas
celestinas anónimas de la moda, sensuales
como una gelatina de sexo pegajoso,
espesas son, a gotas, turbiamente sensuales.
Las ciudades son fríos hoteles transitorios.
Debe ser espantoso morir en las ciudades.
Porque no han hecho nada por amor, tantas cosas,
porque no figurabas en los planos, muchacha.
Y ya has nacido risa, has nacido tumulto,
has nacido de pronto con un golpe de alas.
Y ahora que has venido, que ya estás, que has llegado,
hay que cambiarlo todo, decir amor y amarnos,
clausurar las planillas, postergar las ganancias,
ahora que has llegado con tu fragante risa
qué han de hacer los señores de destino contable...
En horas de oficina, bajará mi poema,
a decirte en la oreja: territorio de pájaros...
Pero sigue guardando flores en la cartera,
la última dulce carta, un poema de Pablo,
sigue guardando signos de combatir el moho,
subversivos panfletos de construir la esperanza.
Muchacha, estrella nuestra, amor en todas partes,
los poetas cantamos para tu pie desnudo,
para tu sangre diaria,
porque somos la vida y esa sonrisa tuya,
nada más que la vida,
la vida y tú,
muchacha...
Armando Tejada Gómez

jueves, 29 de septiembre de 2016

EL AMOR… Luis García Montero (Poeta español)
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla....
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.
Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.
Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.
Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
Luis García Montero maravilloso poeta español.

domingo, 25 de septiembre de 2016

¡Quién retiene al amor cuando se aleja! Jacinto Benavente (Poeta Español)
Tanto es mi amor, por todos mis amores,
QUE en el jardín de la existencia mía
a verlas... marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores....
Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.
Triste fin de un amor, cuando engañoso
QUIERE fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.
¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor… cuando se aleja!

sábado, 24 de septiembre de 2016



Hoy es el aniversario de la muerte de Pablo Neruda , vaya este poema en homenaje a este gran poeta
SI TÚ ME OLVIDAS
QUIERO que sepas
una cosa.
...
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

Pablo Neruda
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EN OTRO MERIDIANO... Eugenio Montejo (Poeta venezolano)
No alcanzo el tiempo de tu cuerpo,
nací lejos, en un país que es aire, nube, noche,
aunque me oigas tan ...cerca.
Nací a destiempo de tu risa, de tus ojos, en otro meridiano.
Nos amamos de mar a mar, de un astro a otro
no importa que hoy me sientas a tu lado.

Aunque despiertes desnuda aquí conmigo,
tu tiempo va delante,
el tiempo de tus manos, de tu rostro;
estoy junto a tu sombra y no te alcanzo.
Las horas de tu amor me quedan lejos,
bajo una luz de nieve,
en alguna ciudad que desconozco.
Nuestras vidas se alcanzan, se confunden,
intercambian sollozos, besos, sueños,
pero andamos a leguas uno del otro,
tal vez en siglos diferentes,
en dos planetas errantes que se buscan
cansados de no verse.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Mi niño,
gota intacta de azúcar en sueño,
he cruzado el umbral donde el ángel
...
resguarda tu frente ya en calma.
Tú eres el trigo que nutre mi dicha,
la nata del juego, la miel de inocencia.
Es tu ropaje un juguete de paz que
dispara sonrisas.
Beso tu frente y altero el respiro en que
crecen tus sueños. Quiero sembrar una
gota de luz en tus párpados quietos, sí,
quiero alumbrar tu mejilla silente de un
beso de soles.
Duermes, duermes y entonces despiertan
tus sueños, tus risas, tus frágiles manos.
Todo es descanso en tu boca pequeña,
tanta sonrisa no alcanza a contarse con
tantas estrellas que abrigan tu vida.
Duermes azul como un libro de cuentos,
duermes y cada cabello despierta a bailar
con tu aroma de risa.
Hoy fui severo contigo, llegaste feliz a
contarme que el viento no puede mirarse.
Yo dije que sí revolviendo tu idea,
y de nuevo dijiste que no, que eso no era
posible, que fue tu maestra quien dijo muy
firme que el viento no puede mirarse,
que el viento es tan sólo una ráfaga etérea
y que sólo se observan las cosas que toca.
Quiero pedirte perdón porque en ese momento
abordé el tren de adulto y perdí de explicarte
que el viento es la espuma de un mar de
palomas, palomas pequeñas así como el polvo,
palomas que juegan y mecen las ramas,
palomas que limpian el frágil cuaderno
que flota en el aire.
Me olvidé de decirte que el viento es el auto
en que viajan los sueños, y que el claro chofer
que conduce el carruaje ha elegido el color de
una rosa en la luna. Me olvidé de decirte que el
viento se observa a través de un cristal que
se esconde en los libros. Me olvidé de decirte
que hay una palabra que pone en tus ojos las
gafas más tersas. Con ellas contemplas el centro
del mundo, el hilo de añil que sostiene la
estrella, la boca del viento, los magos que habitan
allá tras la noche.
Sabrás al amar las palabras que existe un lunar en
los labios solares, que el mar sabe hablar los
idiomas del cielo, que el átomo acoge una casa
pequeña en que habitan los ríos.
Sabrás defenderte de insípidos rostros que nada
han sembrado.
Sabrás que a lo lejos existe una niña que sueña
volar en su escoba encantada.
Esa palabra tendrás que aprenderla al sentir la
mirada que asoma a tus ojos.
Y una vez que esa palabra, la palabra poesía, se
hospede en tu sangre ya no dudarás del cirquero
del viento.
Y cuando te digan que el número cero no tiene
un amigo no asientes tu rostro, alza tu voz y
declara que ahí, en la esfera de leche se encuentra
flotando una rosa violeta, una rosa lunar donde
el tiempo pasado descalza sus pies y recuesta su
cuerpo en un tibio rincón de un sofá anaranjado.
Fausto Vonbonek.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡Ay!, cuántas cosas perdidas
que no se perdieron nunca.
Todas las guardabas tú.
Menudos granos de tiempo,...
que un día se llevó el aire.
Alfabetos de la espuma,
que un día se llevó el mar.
Yo por perdidos los daba.

Y por perdidas las nubes
que yo quise sujetar
en el cielo
clavándolas con miradas.
Y las alegrías altas
del querer, y las angustias
de estar aún queriendo poco,
y las ansias
de querer, quererte, más.
Todo por perdido,
todo en el haber sido antes,
en el no ser nunca, ya.
Y entonces viniste tú
de lo oscuro, iluminada
de joven paciencia honda,
ligera, sin que pesara
sobre tu cintura fina,
sobre tus hombros desnudos,
el pasado que traías
tú, tan joven, para mí.
Cuando te miré a los besos
vírgenes que tú me diste,
los tiempos y las espumas,
las nubes y los amores
que perdí estaban salvados.
Si de mí se me escaparon,
no fue para ir a morirse
en la nada.
En ti seguían viviendo.
Lo que yo llamaba olvido
eras tú.
Pedro Salinas

martes, 20 de septiembre de 2016

Poema Alma Desnuda de Alfonsina Storni
Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos....
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.



domingo, 18 de septiembre de 2016

Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres mía, s...in ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber...
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
nunca te vas del todo, como una cicatriz;
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
pues al perder la espiga retiene la raíz.
Tu amor es como un río, que parece más hondo,
inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;
toda la vida es poca para un ensueño así...
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí!

_JOSE ANGEL BUESA

viernes, 16 de septiembre de 2016

    Encuentro
    Me tropecé contigo en primavera,
    una tarde de sol, delgada y fina,
    y fuiste en mi espalda enredadera,...
    y en mi cintura, lazo y serpentina.

    Me diste la blandura de tu cera,
    y yo te di la sal de mi salina.
    Y navegamos juntos, sin bandera,
    por el mar de la rosa y de la espina.
    Y después, a morir, a ser dos ríos
    sin adelfas, oscuros y vacíos,
    para la boca torpe de la gente....
    Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
    dos cinturas, dos bocas enlazadas
    y dos arcos de amor de un mismo puente.
    Rafael de León

RAZON DE AMOR. Pedro Salinas
Lo que nos queda palpita
en lo mismo que nos damos.
¡Darte, darte, darnos, darse !
No cerrar nunca las manos....
No se agotaran las dichas,
ni los besos, ni los años,
si no las cierras. ¿ No sientes
la gran riqueza de dar?
La vida
nos la ganaremos siempre,
entregandome, entregandote.
Pedro Salinas

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.
...
Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
Y aún nos arde en los labios algún beso reciente.
Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.
Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.
José ÁNGEL Buesa
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;...
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.
Pedro Salinas

miércoles, 31 de agosto de 2016

Como atento no más a mi quimera
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía.
...
Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban la mancha del paisaje.
Y era una lluvia de saetas de oro
el sol sobre las frondas juveniles;
del amplio río en el caudal sonoro
se miraban los álamos gentiles.
-Tras de tanto camino es la primera
vez que miro brotar la primavera-,
dije, y después, declamatoriamente:
-¡Cuán tarde ya para la dicha mía!-
Y luego, al caminar, como quien siente
alas de otra ilusión: —Y todavía
¡yo alcanzaré mi juventud un día!
Antonio Machado
No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello,
tu cabeza es de oro, y tu cabello
...
como el cogollo que la palma enrama.
Tu boca como lirio, que derrama
licor al alba, de marfil tu cuello;
tu mano en torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.
Lope De Vega
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo;
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales:
es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.
Y que lo más seguro es el adiós.

Poema de amor de Pedro Salinas


lunes, 29 de agosto de 2016

Todo el dolor derramado
sobre el paisaje.
La tarde transparente
como un agua
se ha mirado en tus ojos....
Lejos
la noche arrodillada
trenza tinieblas
ante su espejo.
Mi corazón es un plenilunio de tristeza

NORA LANGE

sábado, 27 de agosto de 2016

    Y subía, y subía... Lo impalpable
    A mis ojos abríase sin vallas;
    Y en la sombra, sondando lo infinito,
    Mi espíritu flotaba.
    ...
    De repente la luna alzó su disco.
    Brotaron las estrellas a miriadas;
    Y la noche me habló con su silencio,
    ¡Y Dios habló a mi alma!
    Ismael Arciniegas
Tu y yo caminando por bosques y arenales, por lagos perdidos, por cenicientas latitudes, recogimos fragmentos de palo puro, de maderos sometidos al vaivén del agua y la intemperie. De tales suavizadísimos vestigios construí con hacha, cuchillo, cortaplumas, estas madererías de amor y edifiqué pequeñas casas de catorce tablas para que en ellas vivan tus ojos que adoro y canto. Así establecidas mis razones de amor te entrego esta centuria: sonetos de madera que sólo se levantaron porque tú les diste la vida."
Pablo Neruda

viernes, 26 de agosto de 2016

A solas Quieres que hablemos?... Esta bien... Empieza. Habla a mi corazón como otros días... ¿Pero no!... qué dirías? ¿Qué podrías decir a mi tristeza? ...No intentes disculparte: todo es vano! Ya murieron las rosas en el huerto; el campo verde lo secó el verano, y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto. Amor arrepentido, ave que quieres regresar al nido al través de la escarcha y las neblinas; amor que vienes aterido y yerto, donde fuiste feliz... ya todo ha muerto! No vuelvas... ¡Todo lo hallarás en ruinas

jueves, 25 de agosto de 2016

    ERAS MAR
    De noche tú eras mar
    y yo perdía mis poca referencia
    en tus espumas,...
    atrapado en la red de tus salitres,
    lloviéndome de ti,
    preso en tu mundo.

    De noche tú eras mar y acontecíamos
    acuosos en tu idioma
    hacia una latitud de peces ciegos
    para acabar rompiendo en las orillas
    con terca obstinación.
    De noche tú eras mar
    y en ti dejé sepultados
    los matices de mis ojos
    y el rumor de mis lamentos
    aullando a los pies del alba.
    José Miguel Junco Ezquerra
    ¡ Me da tanta lástima que no fueras tú!
    ¡Tantas veces me pareció que rimaban nuestros latidos!
    Fue el humo el que dibujó palabras
    ...
    fue el viento quién confundió
    la tinta, la pluma, el cuaderno...
    Hoy se lo lleva todo
    como hojas otoño hasta el suelo.
    Abriré los ojos.
    Será en otra vida o respiro del tiempo.
    O no.
    Teresa Delgado © 2012

    Ruptura
    Nos hemos bruscamente desprendido
    y nos hemos quedado
    con las manos vacías, como si una guirnalda...
    se nos hubiese ido de las manos;
    con los ojos al suelo,
    como viendo un cristal hecho pedazos:
    el cristal de la copa en que bebimos
    un vino tierno y pálido....

    Como si nos hubiéramos perdido,
    nuestros brazos
    se buscan en la sombra...¡Sin embargo,
    ya no nos encontramos!
    En la alcoba profunda
    podríamos andar meses y años,
    en pos uno del otro,
    sin hallarnos....
    JAIME TORRES ( México )
Te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles molidas de nostalgia,
o sobre las estrellas sonreídas de ritmos
donde mecen su historia tus más hondas miradas.
Mis pasos desatados de rumbos y fronteras
no encuentran las orillas que a tu vida se enlazan.
Busca lo ilimitado mi amor, y mis canciones
de espalda a los estático, irrumpen en tu alma.
Apacible de anhelos, cuando el mundo te lleve,
me doblaré el instinto y amaré tus pisadas;
y serán hojas simples las que iré deshilando
entre quietos recuerdos, con tu forma lejana.
Atenta a lo infinito que en mi vida ya asoma,
con la emoción en alto y la ambición sellada,
te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles, o sobre estrellas blancas.
Julia de Burgos

lunes, 8 de agosto de 2016

El mar pliega las alas al atardecer... Blanca Varela (Poeta peruana)
El mar pliega las alas al atardecer,
tú no eres sino una pálida burbuja
navegando al golpe del aliento,
un negro trino,
el sol que sale en el centro del pecho
en mitad de la calle,
un silencio en la música dura
de la ciudad sin límites.
Para atravesar ese océano,
ese golpe de luz en la siesta,
no bastaría la eternidad.

jueves, 4 de agosto de 2016

Peso poco en tu vida, casi nada,
como un leve rumor, como una brisa,
como un sorbo de fresca limonada
bebido sin calor y a toda prisa.
...
No adelanto el compás de tu pisada,
ni distraigo la salve de tu misa,
y en tu frente de nardo desvelado
no llego ni a recuerdo ni a sonrisa.
Y en cambio tú eres todo, mi locura,
mi monte, mi canción, mi mar templado,
el pulso de mi sangre, la llanura
donde duermo sin sueño ni pecado,
y el andamio en que apoyo con ternura
este amor que nació ya fracasado.
Rafael de León

martes, 2 de agosto de 2016

    Estás bella esta noche…
    otra vez te llenaste con versos de poeta,
    con locos soñadores, ...
    con cantos de sirena…

    Con miradas tristes en busca de consuelo,
    con amores prohibidos de tango arrabalero…
    Con sueños imposibles,
    con amores eternos,
    con promesas,
    juramentos,
    esperanzas,
    deseos…
    Estás bella esta noche,
    pero como todo lo bello,
    poco a poco te irás escondiendo de nuevo
    por eso no te creo…
    por eso ya no espero…
    © Nuria Velasco
    Desde un interno hablar a paraíso
    supo el poeta, a la rosa sin espinas
    dar sonido al color y una memoria
    encendida y honda a su fragancia.
    ...
    Y desnudó en Edén el jardín simple
    Nimbada fue la rosa ahí súbitamente
    con pureza de luz y una añoranza
    de sumergida alba que despunta.
    Busco un hilo de luz para esa rosa
    que en laberinto vegetal o escrito
    desentrañe al oído el ser más puro
    Busco un hilo de luz que la desande,
    por su abierta intimidad, en la belleza
    del amante jardín que nos espera.
    VERÓNICA VOLKOW
    Marinero soy de amor. *
    Marinero soy de amor, y en su piélago profundo
    navego sin esperanzas de llegar a puerto alguno.
    Siguiendo voy una estrella, que desde lejos descubro,...
    mas linda y resplandeciente que cuantas vio Palinuro.

    Yo no sé a dónde me guía y así, navego confuso,
    el alma a mirarla atenta, cuidadosa y con descuido.
    Recatos impertinentes, honestidad contra el uso,
    son nubes que me la encubren cuando más verla procuro.
    Oh clara y luciente estrella, en cuya lumbre me apuro
    al punto que te me encubras, será de mi muerte el punto.
    (“Don Quijote”_ Libro 2º_Cap. XLIII.)

sábado, 23 de julio de 2016

Mario bennedeti
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente ...
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
seguro sin seguro
te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
Bennedeti

viernes, 22 de julio de 2016

LA BREVE PALABRA… Hamlet Lima Quintana
A veces el silencio es la palabra justa,
la que enciende las luces, la que mejor se escucha,
la que place o se sufre cargada de milenios, ...
la que otorga hermosura,
la flor del pensamiento.

En ese momento de la clara armonía,
de la mejor tristeza, de la entera alegría.
Es el gran fundamento que ronda a la grandeza:
tu palabra y la mía habitan el silencio.
Por eso la palabra debe ser pronunciada
como una ceremonia con aire de campanas,
una fiesta del alma, farol del pensamiento,
porque fue generada por el mejor silencio.
.

jueves, 21 de julio de 2016

¡Cuánto sabe la flor! Sabe ser blanca...

¡Cuánto sabe la flor! Sabe ser blanca
cuando es jazmín, morada cuando es lirio.
Sabe abrir el capullo
sin reservar dulzuras para ella,
a la mirada o a la abeja.
Permite sonriendo
que con su alma se haga miel.

¡Cuánto sabe la flor! Sabe dejarse
coger por ti, para que tú la lleves,
ascendida, en tu pecho alguna noche.
Sabe fingir, cuando al siguiente día
la separas de ti, que no es la pena
por tu abandono lo que la marchita.

¡Cuánto sabe la flor! Sabe el silencio;
y teniendo unos labios tan hermosos
sabe callar el "¡ay!" y el "no", e ignora
la negativa y el sollozo.

¡Cuánto sabe la flor! Sabe entregarse,
dar, dar todo lo suyo al que la quiere,
sin pedir más que eso: que la quiera.
Sabe, sencillamente sabe, amor.

Pedro Salinas 
    "Tú no sabes lo que es el amor,
    hasta que entiendes el significado del blues;
    hasta que amas a alguien a quien debes perder.
    Tú no sabes cómo duelen los labios, ...
    hasta que has besado y pagado el precio;
    hasta que apuestas el corazón y lo pierdes.

    ¿Sabes qué se siente un corazón perdido?
    Recordar tiempos pasados, e ir notando
    como las lágrimas van borrando de tus labios
    el antiguo sabor a otros besos...
    Tú no sabes cómo quema el corazón
    por un amor que dejó de vivir pero que aún no muere,
    hasta que encaras el amanecer con ojos insomnes...
    Tú no sabes lo que es el amor..."
    You do´nt know what love is
    Chet Baker

martes, 19 de julio de 2016

Pablo Neruda
    Y así esta carta se termina
    sin ninguna tristeza:
    están firmes mis pies sobre la tierra,
    mi mano escribe esta carta en el camino,
    y en medio de la vida estaré...
    siempre
    junto al amigo, frente al enemigo,
    con tu nombre en la boca
    y un beso que jamás
    se apartó de la tuya.

    PABLO NERUDA, poemario "LOS VERSOS DEL CAPITAN
    BIG BANG
    Cada estrella es en sí una ventana,
    un ojo de plata que asoma a otros mundos.
    Es allá, en cada uno de ellos...
    donde una mano sostiene una pluma y escribe
    que ha vislumbrado un poema.
    El poema, respirando profundo
    se atreve a decirle a la noche
    cuantos siglos de infinitos destellos
    ha esperado con un beso en los labios
    a que tú,
    expandiendo mi amor,
    crearas el mundo.

    Teresa Delgado Duque
    Y la madera supo. Y supo el viento.
    Y rechinó una fábula de cañas.
    Perfiles a nacer, tímpano el tiempo,
    acudieron a fuerza y a mansalva,
    porque el sonido al fin, porque la sombra,...
    sabían del milagro y lo danzaban.
    Rondaba el vegetal, crujía el brote
    con el sol acoplado a las espaldas,
    con duras cuñas de vigor en lo íntimo
    y un diluvio de hongos y de malvas.

    Desde entonces a mí: la esfera ciega,
    la potencial succión, la llamarada,
    la cadencia creciendo en locos círculos
    sus gigantes de música en mi carne:
    tanto como la piedra y siempre el agua
    me aturden la guitarra con sus viajes,
    emigran sus estrellas por mi boca,
    pregonan sus rituales con mis manos.
    Armando Tejada Gómez
    Si buscas en la vida
    amor sin desengaño
    me duele que lo sepas corazon
    querer es admitir que tienes que sufrir
    ...
    Tal vez te has encontrado
    con un amor sincero
    pero no estes confiado corazon
    tarde o temprano lloraras
    Existen tantas cosas
    en contra de un cariño
    la vida es como un niño
    que juega por capricho
    con nuestro gran dolor
    Tu nunca te arrepientas
    y quierela aunque sufras
    amar es tu destino
    por algo Dios te puso
    por nombre corazon
    ay...corazon

miércoles, 13 de julio de 2016

¡Cómo me dejas que te piense!
Pensar en ti no lo hago solo, yo.
Pensar en ti es tenerte,
Como el desnudo cuerpo ante los besos,
Toda ante mí, entregada.
Siento cómo te das a mi memoria,
Cómo te rindes al pensar ardiente,
Tu gran consentimiento en la distancia.
Y más que consentir, más que entregarte,
Me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas
Recuerdos en escorzo, me haces señas
Con las delicias, vivas, del pasado,
Invitándome.
Me dices desde allá
Que hagamos lo que quiero
Unirnos al pensarte.
Y entramos por el beso que me abres,
Y pensamos en ti, los dos, yo solo.
Pedro Salinas

martes, 12 de julio de 2016

CECILIA DOMÍNGUEZ LUIS 1948
EN EL PRINCIPIO, EL MAR
Después de ti las lágrimas y el beso
nos confirmaron en la lejanía. ...
La piel se hizo marea, ardió en la espuma
\' sobre los escollos
habitaron, ansiosas, las sirenas.
Las casas encendidas
pusieron proa al sur, entre las algas
v la barca varada soñó un vuelo
de corales y peces jubilosos.
Entonces fue la isla
:' la mirada sobre los peñascos.
Fueron la hoguera, el árbol, la memoria
\' esas huellas de amor sobre la arena,
Antes de ti, los ojos de la noche
pidieron un espejo para el alba.

sábado, 2 de julio de 2016

    EL SOL DE LOS AMANTES… Lêdo Ivo (Brasil)
    El oficio de quien ama es ver
    un sol oscuro sobre el lecho,
    y en el frío, nacer al fuego...
    de un verano que no dice su nombre.

    Es ver, constelación de pétalos,
    la nieve caer sobre la tierra,
    algodón del cielo, aire del silencio
    que nace entre dos espaldas.
    Es morir claro y secreto
    cerca de tierras absolutas,
    del amor que mueve las estrellas
    y encierra a los amantes en un cuarto.
    Lêdo Ivo.

miércoles, 29 de junio de 2016

Y entonces tú.
Entonces me creciste
de un eco dulce que en la fe llevaba.
Yo te besé en la luz,
donde se besan...
la madera, los pájaros y el agua,
porque era necesario que tuvieras
un clima donde andar con tu milagro,
una lluvia de júbilo a tu diestra
y un badajo de sol por las mañanas.
Era tan necesario darte espacio,
lugar en la canción,
sitio en el alba,
mientras yo hilaba mi canción agreste
con el viento que hilaba tu costado.
Por eso fue distinto,
parecía
que el río te llevaba de la mano
para que hasta la sal te conociera
antes de ser espuma entre las aguas.
Ibas hacia la noche como el día
con un paso apagado y otro en llamas,
lenta de tu misterio,
promovida
por un rumor de niños y campanas.
Y hubo que hacer de nuevo cada cosa:
la minuciosa flor, la lluvia;
tanto
que llegada al amor no fue posible
penetrar en lo muerto y olvidarte,
porque tú,
fundadora, regresabas
hasta habitar mi voz con tu imbatible
diapasón de nacer,
prieto en la carne;
propagadora de la miel del mundo,
llegaste a mi canción con tu rescate
y en realidad fue nueva cada cosa
a partir de la luna en que llegaste.
Armando Tejada Gomez

lunes, 27 de junio de 2016

Pequeña carta a una rosa (Manuel del Cabral) fragmento.
Pero tú que en tus pétalos coleccionas mañanas,
tú que apretando alas,todo el amor del bosque
me lo das en tu breve primavera,...
déjame que la mano te conserve,
déjame...
Digital biografía de los duendes
cerebro del jardín ,pasto del sueño,
tú que encuadernada en pétalos no vuelas,
tú que sin comprenderlo,
indefensa en mis manos ,me defiendes .
Si quedase silencio solamente,
si el mundo que me envuelve se parase
y la luna nacida no alumbrase,
si los ríos secaran su torrente
...
y las hojas cubrieran el relente,
si la mar dislocada se quebrase
y mi Dios y su nombre yo olvidase,
si la muerte anidara su simiente
y la nada reinara en su vacío
construiría en mis versos otra vida
con tu nombre soñado como glosa,
con tus ojos, estrella del rocío,
con tu risa cual brisa sostenida,
con tus labios abiertos como rosa.
(De Donde el viento silba nácar)
José García Pérez

domingo, 26 de junio de 2016

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda..
...
¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.

Miguel Hernández
Armando Tejada Gómez
    Vengo de ser país. Del viento vengo. Pasé y pisé la sal de la distancia. Traigo horizonte el corazón y traigo un silbo golondrina en la esperanza. He visto el r...ostro madre de la tierra, la leña bruja donde el sueño arde cuando la noche de los pobres crece como una ardiente rebelión del aire. Vuelvo desde lo hondo de mí mismo después de haber oído el grito macho quebrarse en el alcohol, hacerse polvo sollozando el golpeado desamparo. Vengo de ser país. Traigo este rostro tallado a la intemperie y estas manos ejercitadas en el viejo oficio de la vieja ternura y el trabajo. Digo que tengo vela en este entierro, sombra en la tierra y perro que me ladre. Me llamo Pedro, como cualquier Pedro inmemorial y hueso y piedra y padre.
    Es por eso que quiero y digo quiero con una urgencia vertical clamando: sitio de patria para el cielo mío, cielo en el sitio de la patria que ando. Quiero… ¿Cómo diré? Quiero la mano, dar la mano a la mano por la sangre y jurarse debajo, en las raíces, no soltarse las sangre ni las manos. Porque por las roturas y el olvido repta la muerte su culebra pálida y un odio espeso de aire muerto cruza degollando la flor con frías ráfagas. Por eso quiero que las manos junten el amor en un puño y no lo suelten sino para sembrarlo en lo más pueblo de este país que somos, hondamente.
    Eso quiero a la hora de quedarme, maduro ya de polen y caminos mientras crece a lo árbol la esperanza y el corazón navega entre sus ríos. Anduve y trabajé. Ahora canto todo lo caminado y aprendido. Pero no canto solo, en mi guitarra todos los días se despierta un niño.

jueves, 23 de junio de 2016

Determinarse y luego arrepentirse... Juan de Tassis Conde de Villamediana
Determinarse y luego arrepentirse;
empezar a atrever y acobardarse;
arder el pecho y... la palabra helarse;
desengañarse y luego persuadirse.

Comenzar una cosa y advertirse;
querer decir su pena y no aclararse;
en medio del aliento desmayarse,
y entre el amor y el miedo consumirse.
En las resoluciones detenerse;
hallada la ocasión no aprovecharse,
y perdido de cólera encenderse.
Y sin saber por qué, desvanecerse:
efectos son de amor; no hay que espantarse,
que todo del amor puede creerse.

miércoles, 8 de junio de 2016

    Condena
    A trabajos forzados me condena
    mi corazón, del que te di la llave.
    No quiero yo tormento que se acabe,...
    y de acero reclamo mi cadena.

    Ni concibe mi mente mayor pena
    que libertad sin beso que la trabe,
    ni castigo concibe menos grave
    que una celda de amor contigo llena.
    No creo en más infierno que tu ausencia.
    Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
    Que ningún juez declare mi inocencia,
    porque, en este proceso a largo plazo
    buscaré solamente la sentencia
    a cadena perpetua de tu abrazo.
    Antonio Gala

    El divino amor... Alfonsina Storni (poeta argentina)
    Te ando buscando, amor que nunca llegas;
    te ando buscando, amor que te mezquinas.
    Me aguzo por saber si me adivinas;...
    me doblo por saber si te me entregas.
    ...
    Las tempestades mías, andariegas,
    se han aquietado sobre un haz de espinas;
    sangran mis carnes gotas purpurinas
    porque a salvarte, oh niño, te me niegas.
    Mira que estoy de pie sobre los leños,
    que a veces bastan unos pocos sueños
    para encender la llama que me pierde
    Sálvame, amor, y con tus manos puras
    trueca este fuego en límpidas dulzuras
    y haz de mis leños una rama verde.
    "amar es combatir, si dos se besan
    el mundo cambia, encarnan los deseos,
    el pensamiento encarna, brotan las alas
    en las espaldas del esclavo, el mundo
    es real y... tangible, el vino es vino,...
    el pan vuelve a saber, el agua es agua,
    amar es combatir, es abrir puertas,
    dejar de ser fantasma con un número
    a perpetua cadena condenado
    por un amo sin rostro;
    el mundo cambia
    si dos se miran y se reconocen..."

    OCTAVIO PAZ, fragmento de PIEDRA DEL SOL (México 1957)
La mujer de albahaca
Así se hace el paisaje:
póngale cielo arriba, cielo por dos mitades,
un rebaño de nubes, un árbol solitario;
ponga una raya al medio, pero lejos, muy lejos
y déjeme quedarme soledad por mirarla,
por ver atardecer, porque sí, para nada;
por ver volver las tórtolas simples, crepusculares;
déjeme en esta orilla donde miro hacia adentro
y donde me padece, como un niño, la sangre.
Déjeme ser la greda. Yo me conozco el aire;
entre ser y no ser, me da por ser callada.
Un bulto de silencio donde el viento se queda
demorado, de piedra, detenido un instante.
El siempre deja un poco de polvo compañero,
un arsenal de adioses, un bailarín cansado
a quien, hace mil años, llamamos remolino
y hace girar, girando, sobre un pie a la distancia.
Así se hace el paisaje: de mirar el origen.
Cielo arriba los ojos. Y debajo, la sangre.
Tengo, si es por tener, los sagrados oficios:
tengo de hacer pan, de amasarlo temprano,
de taparlo a la hora que el sol trepa a los pájaros
y dejarlo que crezca como un fruto en octubre
lentamente, a la sombra patriarcal de los árboles.
Tengo, si es por tener, leña del quebracho
que me caldea el horno desde lo rojo al blanco.
Tengo, que cuando vienen los míos de la lluvia,
tengo pan, y me suena a trigo las enaguas.
Tengo que si lo pongo como un sol en la mesa
mis hijos parpadean, ríen encandilados
hasta que traigo humeando una ollada de locro
y mi hombre parte el pan sobre su pecho grande
y ahí, entre sus voces laboriosas y lerdas,
miro caer la luna en lentas rebanadas.
Entonces sí me acuerdo. Al paso del recuerdo
me acuerdo de a pedazos, me acuerdo y no me acuerdo.
Voy llenando los platos ausente del sonido,
como mirando atrás, como atrás del pañuelo
y mientras vuelco el frito de pimentón rojo
siento que, de repente, se derrumba el olvido:
una se pasa el año soñando con la albahaca.
Pasa que nunca pasa el año mujeriego.
Una guarda en la oreja algunas picardías,
picaduras de abejas y cuentos de velorio,
siembra albahaca a la orilla de la acequia sonora
hasta que el carnaval suelta todos los toros
y más luego, el Pukllay fusila la tristeza
y una no sabe nunca quién le ardió la pollera,
la cosa es que una tiene de azufre los sentidos
y ahí nomás, de espaldotas, cae a la primavera.
Es diablo el carnaval, sabe todas las mañas,
pellizca en los Fortines inocente de harina,
le chaya al pobrerío tanta alegría simple
que el miércoles nomás todo queda ceniza.
Después vienen los lloros, vuelve lo cotidiano
y, si hay suerte, una tiene quien le ronde las casas.
Más rápido que pronto hay que parar el rancho
mientras vuelve el otoño cansado de vidalas.
Todo para juntar los míos en la mesa
y contar lo que tengo con los dedos del alma.
Largas fueron las lunas y los hijos crecieron
y la muerte no pudo darnos vuelta la taba.
Esta es la hora linda. Todo vuelve a su sitio.
Transparente, el recuerdo, se quiebra en las cucharas.
Todo se me figura como rezar a solas
y es como si comiéramos dentro de una campana.
Suenan lejos las cosas: desde allá del sonido.
Demoradas, eternas, son la cueva del sueño.
Atrás, la noche espera parada en los nogales
y un aroma de albahaca pasa arriba, en el viento.
 Armando Tejada

miércoles, 25 de mayo de 2016

    Historia de tu ausencia
    Si ahora digo amor tal vez no diga
    que la ausencia me mira del fondo de tus ojos,
    que aquí estuvimos juntos, que fue hermoso...
    y que el sol conocía tu perfil de memoria.
    Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro,
    la luz que fue llevarte de la mano pequeña
    como a un tallo mecido por un viento de música
    hacia los territorios donde aguarda el silencio.

    Y ya que estás distante,
    qué pensarán los árboles
    qué dirán las canciones,
    cómo verá la noche mi soledad de río;
    dónde pondrán su ronda los niños de la tarde,
    adónde irán los pájaros sin tu risa y mi silbo
    y la calle tan sola con sus puertas inútiles
    y las sombras sin besos
    y los perros perdidos;
    ahora que la ausencia me interrumpe la boca,
    ahora que me esperas tan allá de los niños.
    Se nos ha muerto el año.
    Yo le veo el invierno
    hecho de un sólo frío,
    de un solo tajo solo
    a la mitad de agosto,
    de una dura distancia...
    larga, definitiva.
    Porque de pronto sobran los barcos,
    los andenes
    y de pronto este rumbo ya no tiene sentido
    como si nadie fuera hacia ninguna parte
    o alguien hubiera muerto a mitad de camino.
    Alguien.
    Mi voz. Tu pelo. Las cosas que no dije.
    La flor de tu vestido.
    Se nos ha muerto el año donde dejé tu nombre
    para que recobrara su condición de estío.
    Ya no sé,
    nunca entiendo estas precarias sílabas,
    cosas que no recuerdo de pronto me dominan:
    ¿te dije que tenías la piel como de humo?
    ¿que de estarme en tus ojos me conozco el origen?
    ¿te he enseñado el misterio de los árboles solos?
    ¿sabes ya que tus manos son dos siestas dormidas?
    No sé,
    nunca recuerdo tanta distancia,
    tanta canción que no he cantado cuando anduvimos juntos.
    Me dolería mucho no haberte dicho todo
    lo que llevo en la boca casi como otra risa.
    ARMANDO TEJADA ( Argentina, 1929-1992 

lunes, 23 de mayo de 2016

    Canción cuando te vas
    Las cosas han quedado conmovidas de vos,
    tibias de tu rescoldo palpitante.
    ...
    En el decoro simple de mi casa
    perdura aún el orden de tus manos.
    Ayer volvió la lluvia. Vino sola
    y te estuvo nombrando en la ventana.
    A medio sueño anduve entre mis cosas
    tropezando en tu aroma a cada paso.
    Empecé una canción. No me convence
    -le sobran ramas y le faltan pájaros-,
    si le pongo más pájaros se vuela
    ¡y yo me quedo con la rama al aire!
    Al aire solo, mientras busco el mapa
    de tu geografía cotidiana,
    las llanuras de ausencia que te alejan,
    la isla de tu cuerpo entre las sábanas
    y esa niebla de vos, esa nostalgia
    que le empaña la brújula a mi balsa
    donde yo intento una canción en ramas
    para llenar la soledad de pájaros!
    Armando Tejada Gómez



entonces tú.
Entonces me creciste
de un eco dulce que en la fe llevaba.
Yo te besé en la luz,
donde se besan...
la madera, los pájaros y el agua,
porque era necesario que tuvieras
un clima donde andar con tu milagro,
una lluvia de júbilo a tu diestra
y un badajo de sol por las mañanas.
Era tan necesario darte espacio,
lugar en la canción,
sitio en el alba,
mientras yo hilaba mi canción agreste
con el viento que hilaba tu costado.

Por eso fue distinto,
parecía
que el río te llevaba de la mano
para que hasta la sal te conociera
antes de ser espuma entre las aguas.
Ibas hacia la noche como el día
con un paso apagado y otro en llamas,
lenta de tu misterio,
promovida
por un rumor de niños y campanas.
Y hubo que hacer de nuevo cada cosa:
la minuciosa flor, la lluvia;
tanto
que llegada al amor no fue posible
penetrar en lo muerto y olvidarte,
porque tú,
fundadora, regresabas
hasta habitar mi voz con tu imbatible
diapasón de nacer,
prieto en la carne;
propagadora de la miel del mundo,
llegaste a mi canción con tu rescate
y en realidad fue nueva cada cosa
a partir de la luna en que llegaste
Armando Tejada Gómez (fragmento)
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miércoles, 18 de mayo de 2016

Visión
¿Eres un imposible? ¿Una quimera?
¿Un sueño hecho carne, hermosa y viva?
¿Una explosión de luz? Responde esquiva
maga en quien encarnó la primavera.

Tu frente es lirio, tu pupila hoguera,
tu boca flor en donde nadie liba
la miel que entre sus pétalos cautiva
al colibrí de la pasión espera.

¿Por qué sin tregua, por tu amor suspiro,
si no habré de alcanzar ese trofeo?
¿Por qué llenas el aire que respiro?

En todas partes te halla mi deseo:
los ojos abro y por doquier te miro;
cierro los ojos y entre mí te veo.

Julio Florez
Tú no sabes amar; ¿acaso intentas
darme calor con tu mirada triste?
El amor nada vale sin tormentas,
¡sin tempestades... el amor no existe!

Y sin embargo, ¿dices que me amas?
No, no es el amor lo que hacia mí te mueve:
el Amor es un sol hecho de llamas,
y en los soles jamás cuaja la nieve.

¡El amor es volcán, es rayo, es lumbre,
y debe ser devorador, intenso,
debe ser huracán, debe ser cumbre...
debe alzarse hasta Dios como el incienso!

¿Pero tú piensas que el amor es frío?
¿Que ha de asomar en ojos siempre yertos?
¡Con tu anémico amor... anda, bien mío,
anda al osario a enamorar los muertos!

Julio Florez

lunes, 16 de mayo de 2016

    SOÑAR TU PASIÓN
    Te conocí y eso fue
    un regalo mensajera
    caminante amiga generosa ...
    excavación del silencio
    radiante todo fue en ti
    años en fuga del tiempo
    solícita entre todos
    armonía y batalla
    dejaste tus estrellas
    convertidas en poemas
    habrá siempre
    esa luz presente
    nacida de tu boca
    pareces ahora
    soñar tu pasión

    Gonzalo Suárez

domingo, 15 de mayo de 2016



No te salves - Mario Benedetti
Un día como hoy, un 14 de Septiembre, pero de 1920, nacía en Paso de los Toros, Uruguay, un grande de la Poesía Latinoamericana: Don Mario Benedetti.
No te salves
...
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Mario Benedetti
Ver más
Armando Tejada Gómez
    Vengo de ser país. Del viento vengo. Pasé y pisé la sal de la distancia. Traigo horizonte el corazón y traigo un silbo golondrina en la esperanza. He visto el r...ostro madre de la tierra, la leña bruja donde el sueño arde cuando la noche de los pobres crece como una ardiente rebelión del aire. Vuelvo desde lo hondo de mí mismo después de haber oído el grito macho quebrarse en el alcohol, hacerse polvo sollozando el golpeado desamparo. Vengo de ser país. Traigo este rostro tallado a la intemperie y estas manos ejercitadas en el viejo oficio de la vieja ternura y el trabajo. Digo que tengo vela en este entierro, sombra en la tierra y perro que me ladre. Me llamo Pedro, como cualquier Pedro inmemorial y hueso y piedra y padre.
    Es por eso que quiero y digo quiero con una urgencia vertical clamando: sitio de patria para el cielo mío, cielo en el sitio de la patria que ando. Quiero… ¿Cómo diré? Quiero la mano, dar la mano a la mano por la sangre y jurarse debajo, en las raíces, no soltarse las sangre ni las manos. Porque por las roturas y el olvido repta la muerte su culebra pálida y un odio espeso de aire muerto cruza degollando la flor con frías ráfagas. Por eso quiero que las manos junten el amor en un puño y no lo suelten sino para sembrarlo en lo más pueblo de este país que somos, hondamente.
    Eso quiero a la hora de quedarme, maduro ya de polen y caminos mientras crece a lo árbol la esperanza y el corazón navega entre sus ríos. Anduve y trabajé. Ahora canto todo lo caminado y aprendido. Pero no canto solo, en mi guitarra todos los días se despierta un niño.