miércoles, 26 de abril de 2017



"amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y... tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen..."

OCTAVIO PAZ, fragmento de PIEDRA DEL SOL (México 1957)

lunes, 24 de abril de 2017

"Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,...
aquello que no cede
a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa sustancia,
avidez subterránea, delirante..."

OCTAVIO PAZ... 
11Antiguo Labrador - A Tejada Gómez
A. Tejada Gómez
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La tierra estaba de antes, señor.
Iban los ríos
como niños potentes ciñiéndole el regazo,
lamiéndole la tierna caparazón de greda
con su campana líquida,
sus sales planetarias,
iban los ríos solos subiéndose a los árboles,
mojándoles la sombra, procreando los pájaros.
Y la tierra era un ancho territorio, señor,
porque entonces la tierra no era buena ni mala.
Solamente camino.
Luna de la distancia.
Porque entonces la tierra no terminaba nunca
y el pan era un velero de la espiga lejana.
Pero el viento lo sabe,
siembra su siembra unánime,
la desata de noche con los dedos del aire,
su tránsito caliente le deshace los límites,
la libera de tantos oscuros propietarios.
Yo sé, señor,
yo he visto la noche sobre el campo,
su condición de estrella, su silencio pesado
y digo que no es cierto que puedan alquilarla,
que le alambren el torso, que le vendan la espalda,
porque la tierra entera pertenece a la noche,
al universo entero, al sudor de la azada
que mueve la fatiga campesina del mundo,
la voluntad labriega como una enorme pala.
Pertenece al que sabe
celebrar la alegría de ver crecer las plantas,
al cómplice del sol, al sembrador callado
que pone la semilla como un semen dichoso
y espera, lentamente, el milagro del agua.
Porque sin esta frente,
sin este rudo brazo,
sin el tiempo a destajo de gastarnos las manos,
quién dará testimonio de la vida en la tierra,
quién ha de prepararnos la primavera, el vino,
el fermento gredoso de donde viene el canto.
Por eso yo pregunto, señor: ¿cuándo es el día,
a qué hora, justamente, vamos a rescatarla,
qué hombres vendrán conmigo,
qué canción cantaremos,
qué flores sembraremos donde está la alambrada?
Digo que este mensaje debe saberlo América,
que no sólo nosotros,
que cada uno lo sepa,
porque hay un continente de tierra sometida,
gordos concesionarios,
carbón comprometido,
hay zonas donde el hambre tutea la agonía
y esclavitud de estaño
y cobre de miseria,
hay trigo condenado a los precios siniestros,
petróleo al que amenazan su primavera negra,
naranjas exportadas con todo el sol a cuestas,
hay niños que no encuentran al hombre,
caen antes,
se van, sonrisa abajo, muerte abajo,
se pierden entre los destituido que cae y se disgrega.
Que no sólo nosotros.
Que cada uno lo sepa.
Golpeo esta guitarra elemental: América,
hasta cavarle al medio un pozo de sonido,
hasta ponerle adentro una zamba furiosa,
mi percusión de sangre, señor, este latido
tan pariente del aire,
tan sol,
tan repartido
entre una antigua música de azúcar en nosotros,
para que desde el hombre continental subamos,
almíbar solidario, familia amanecida,
a empujar la esperanza pobrecita,
mestiza,
a desatar las manos de América nativa,
La tierra estaba de antes, señor.
Iban los ríos,
la lengua húmeda,
iban árbol arriba, a besar el tumulto donde empieza la vida.
Por eso yo pregunto, señor
¡cuándo es el día!
Armando Tejada Gómez,

domingo, 23 de abril de 2017

El Breve Amor
Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,
...
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo...
¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?
Julio Cortázar

sábado, 22 de abril de 2017

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, ...
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo NERUDA

viernes, 21 de abril de 2017

ENCUENTRO
Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera
y en mi cintura, lazo y serpentina.
Me diste la blandura de tu cera
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.
Y después, a morir, a ser dos ríos
sin adelfas, oscuros y vacíos,
para la boca torpe de la gente....
Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas
y dos arcos de amor de un mismo puente
Rafael de León

jueves, 20 de abril de 2017

Que de la pena surja un mar de nubes
y de las nubes un volcán alado
que con las alas sientas que has alzado
el sueño de tu vida mientras subes.
...
Que ceda la tristeza ante la brisa
y que la brisa duerma por tus labios
que tu boca diluya los agravios
y que el agravio se trasforme en risa.
Que la infelicidad no encuentre cauce
que el cauce te conduzca al mar bravío
que bravas sean las aguas de tus ríos
y que al desembocar devengas sauce.
Rumbos . José Miguel Junco Ezquerra ( Fragmento )

miércoles, 19 de abril de 2017

Gabriel García Marquez



Señor, ¿cuál es la senda
para ir al Paraíso?
—Sube por la Vía Láctea,
...
ruta de leche y lirio,
la menor de las Osas
te enseñará el camino.
Cuando sean las cuatro
La Virgen con el Niño
Saldrán a ver los astros
Que en su infancia de siglos
Juegan la Rueda-Rueda
En un bosque de trinos.
Y a las seis de la tarde
El ángel de servicio
Saldrá a colgar la luna
De un clavo vespertino.
Será tarde. Si acaso
No te han guardado sitio
Dile a Gabriel Arcángel
Que te preste su nido
Que está en el más frondoso
Árbol del Paraíso.
Murió la Marisela.
Pero aún queda un lirio.
Gabriel García Márquez (fragmento)

domingo, 16 de abril de 2017

    Yo entiendo que quieras descansar, que te lo mereces, que estés harto de esta locura que se ha vuelto todo, que quieras ver otros paisajes y respirar otros aires, pero morirte no te me mueres porque te quedas aquí, para siempre conmigo. Y ahora será tu voz, más viva que nunca, la que me acune el alma para que yo con la mía te escriba mensajes con nubes y sin papel que a golpe de latidos los amigos por muy lejos que estén, siempre se entienden.
    Teresa Delgado © 2015
“Esa cosa intangible, aérea, que ni calienta ni acompaña, ni besa, y que sólo es el impulso, el afán más puro, más nuevo, y más poderoso de su alma”.
Pedro Salinas


La mujer de albahaca
Así se hace el paisaje:
póngale cielo arriba, cielo por dos mitades,
un rebaño de nubes, un árbol solitario;
ponga una raya al medio, pero lejos, muy lejos
y déjeme quedarme soledad por mirarla,
por ver atardecer, porque sí, para nada;
por ver volver las tórtolas simples, crepusculares;
déjeme en esta orilla donde miro hacia adentro
y donde me padece, como un niño, la sangre.
Déjeme ser la greda. Yo me conozco el aire;
entre ser y no ser, me da por ser callada.
Un bulto de silencio donde el viento se queda
demorado, de piedra, detenido un instante.
El siempre deja un poco de polvo compañero,
un arsenal de adioses, un bailarín cansado
a quien, hace mil años, llamamos remolino
y hace girar, girando, sobre un pie a la distancia.
Así se hace el paisaje: de mirar el origen.
Cielo arriba los ojos. Y debajo, la sangre.
Tengo, si es por tener, los sagrados oficios:
tengo de hacer pan, de amasarlo temprano,
de taparlo a la hora que el sol trepa a los pájaros
y dejarlo que crezca como un fruto en octubre
lentamente, a la sombra patriarcal de los árboles.
Tengo, si es por tener, leña del quebracho
que me caldea el horno desde lo rojo al blanco.
Tengo, que cuando vienen los míos de la lluvia,
tengo pan, y me suena a trigo las enaguas.
Tengo que si lo pongo como un sol en la mesa
mis hijos parpadean, ríen encandilados
hasta que traigo humeando una ollada de locro
y mi hombre parte el pan sobre su pecho grande
y ahí, entre sus voces laboriosas y lerdas,
miro caer la luna en lentas rebanadas.
Entonces sí me acuerdo. Al paso del recuerdo
me acuerdo de a pedazos, me acuerdo y no me acuerdo.
Voy llenando los platos ausente del sonido,
como mirando atrás, como atrás del pañuelo
y mientras vuelco el frito de pimentón rojo
siento que, de repente, se derrumba el olvido:
una se pasa el año soñando con la albahaca.
Pasa que nunca pasa el año mujeriego.
Una guarda en la oreja algunas picardías,
picaduras de abejas y cuentos de velorio,
siembra albahaca a la orilla de la acequia sonora
hasta que el carnaval suelta todos los toros
y más luego, el Pukllay fusila la tristeza
y una no sabe nunca quién le ardió la pollera,
la cosa es que una tiene de azufre los sentidos
y ahí nomás, de espaldotas, cae a la primavera.
Es diablo el carnaval, sabe todas las mañas,
pellizca en los Fortines inocente de harina,
le chaya al pobrerío tanta alegría simple
que el miércoles nomás todo queda ceniza.
Después vienen los lloros, vuelve lo cotidiano
y, si hay suerte, una tiene quien le ronde las casas.
Más rápido que pronto hay que parar el rancho
mientras vuelve el otoño cansado de vidalas.
Todo para juntar los míos en la mesa
y contar lo que tengo con los dedos del alma.
Largas fueron las lunas y los hijos crecieron
y la muerte no pudo darnos vuelta la taba.
Esta es la hora linda. Todo vuelve a su sitio.
Transparente, el recuerdo, se quiebra en las cucharas.
Todo se me figura como rezar a solas
y es como si comiéramos dentro de una campana.
Suenan lejos las cosas: desde allá del sonido.
Demoradas, eternas, son la cueva del sueño.
Atrás, la noche espera parada en los nogales
y un aroma de albahaca pasa arriba, en el viento.
Armando Tejada

jueves, 13 de abril de 2017

"¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, mientras la onda cordial aliente un sueño, mientras haya viva una pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que hallar, vivirá España!"
— Rubén Darío,

miércoles, 12 de abril de 2017

SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR... Federico García Lorca.
Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros...
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de música.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.
(Fragmento )


martes, 11 de abril de 2017

Otro soneto precioso de Julia Priluztky

Este miedo de ti, de mí... de todo...
...
Este miedo de ti, de mí... de todo,
miedo de lo sabido y lo entrevisto,
temor a lo esperado y lo imprevisto,
congoja ante la nube y ante el lodo.
Déjame estar. Así. ¿No te incomodo?...
Abajo ya es la noche, y hoy has visto
cómo acerca el temor: aún me resisto
pero me lleva a ti de extraño modo.
Déjate estar. No luches: está escrito.
Desde lejos nos llega, como un grito
o como un lerdo vértigo rugiente.
Me darás lo más dulce y más amargo:
una breve alegría, un llanto largo...
sé que voy al dolor. Inútilmente.
Eras todos los pronombres,
y todos los adjetivos
danzando por tus cinturas.
Y volcán imprevisible...
y tormento y alegría
y trigo que peina el viento

José Miguel Junco Ezquerra ( Fragmento )
Cómo decir, amor, en qué momento
te rompes dulcemente entre las manos,
sin quejas, sin recuerdos, sin arcanos
y tal vez sin temor ni sufrimiento.
...
Cómo volver a amar, qué sentimiento
de elementos divinos o profanos
puede reverdecer entre desganos,
en la etapa final del desaliento.
Pregunta al corazón por qué no cree,
pregúntale al mirar qué cosas lee,
pregunta al labio cruel por qué no besa,
y te dirán, sin duda, su fatiga
del amor fiel o la pasión mendiga,
su falta de esperanza o de sorpresa.
Julia Priluzky

viernes, 7 de abril de 2017



El Sol finge que es feliz y la Luna no consigue disimular su tristeza. El Sol arde de pasión por la Luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza.
Dicen que la Luna debería ser siempre llena y luminosa, pero no lo consigue. Cuando es feliz, es Llena, pero cuando es desgraciada, es menguante y no es posible apreciar su brillo.
Luna y Sol siguen su destino. Él, solitario pero fuerte; ella, acompañada de las estrellas, pero débil.
...
Un día, Dios decidió que su amor no fuese del todo imposible y creó el eclipse. Sol y Luna viven esperando ese instante, esos momentos que ocurren de tarde en tarde. Cuando el Sol cubre a la Luna es porque comienzan a amarse. A ese acto de amor se le dio el nombre de eclipse.
Recuerda: EL BRILLO DE SU ÉXTASIS ES TAN GRANDE QUE SE ACONSEJA NO MIRAR AL CIELO EN ESE MOMENTO, PUES TUS OJOS PUEDEN CEGARSE AL VER TANTO AMOR.

miércoles, 5 de abril de 2017



TU voz que es lirio encendido
tu voz que es de limpio viento
¿no siente lo que yo siento
cuando el amor está herido?
...
Tu voz pozo de dulzura
es del alma claridad
y el mar en su inmensidad por toda la eternidad
envidiará su hermosura.,
imitará su blancura
Y buscará su verdad

Si tu voz que un día escuché
no vuelvo a oir ,nada soy,
tan solo un sueño que hoy
se apaga sin tu mirada
que se deshace en la nada
y hacia la nada yo voy
Rosa Mayo

martes, 4 de abril de 2017



LA MARIONETA… Gabriel García Márquez (Poeta de Colombia)
Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,...
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.
Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.



OTOÑO SOY… Demetrio Korsi (Panamá)(1899/1957)
Este otoño que en ser galante insiste,...
este otoño angustiado de promesas,
quiere alegrarse y sin embargo es triste
y me engaña otra vez cuando me besas.

Este otoño es cruel, verja florida,
por dentro es sombra, vencimiento, nada.
Su última rosa morirá afligida,
si no tiene el calor de tu mirada.
Y pues yo soy otoño, ven y toca
mi frente mustia, mi canción doliente;
tú, primavera y besos en mi boca;
yo, madrigal; yo, rosas en tu frente.
Otoño, ya llegaste, y me venciste
con tus anacreónticas promesas.
Otoño soy también, otoño triste,
pero menos otoño si me besas...

viernes, 31 de marzo de 2017

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma,... con la sangre se ahonda..
¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.
No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.
Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.
Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.
Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.
Miguel Hernández

jueves, 30 de marzo de 2017

“I.N.R.I”
-El poeta loco-
Lo despertó la mar. Y con la arena
atando sus tobillos, se alza al suelo....
Mueve el ala -deslía su pañuelo-
hincha el velamen de la luna llena.

Al coger aire, suelta su melena,
mira la noche esclavo de su cielo;
y en aquel mar de estrellas con anzuelo,
por soñar, lo pescó una sirena.
Por soñar que era un Ángel del Señor,
en el delirio de la carne –dice- :
que se abrirá su pecho en una flor
al sentir la lanzada de la luz.
Y para que su amor no cicatrice
deja un verso clavado en una cruz.
de Antonio Ramos Olmo. ESPAÑA.

miércoles, 29 de marzo de 2017

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas

martes, 28 de marzo de 2017

JAIME SABINES. SOBERBIO POEMA.
EN LA SOMBRA ESTABAN SUS OJOS
...
En la sombra estaban sus ojos
En la sombra estaban sus ojos
Y sus ojos estaban vacíos
Y asustados y dulces y buenos
Y fríos.
Allí estaban sus ojos y estaban
En su rostro callado y sencillo
Y su rostro tenía sus ojos
Tranquilos.
No miraban, miraban, qué solos
Y qué tiernos de espanto, qué míos,
Me dejaban su boca en los labios
Y lloraban un aire perdido
Y sin llanto y abiertos y ausentes
Y distantes, distantes y heridos
En la sombra en que estaban, estaban
Callados, vacíos.
Y una niña en sus ojos sin nadie
Se asomaba sin nada a los míos
Y callaba y miraba y callaba
Y sus ojos abiertos y limpios,
Piedra de agua, me estaban mirando
Más allá de mis ojos sin niños
Y qué solos estaban, qué tristes,
Qué limpios.
Y en la sombra en que estaban sus ojos
Y en el aire sin nadie, afligido,
Allí estaban sus ojos y estaban
Vacíos.
Y la historia desgarra
mas, te sigo viviendo
en el mundo irreal
de una vida sin dueño.
Se me rasga la vida...
y se cruzan los sueños
hasta el fin más fugaz
de nacer a un destiempo…
Para nada ha servido
esperar sin encuentro...

Ángeles Sánchez Gandarillas©
…Calla, sí que ha servido
para verte sin verte
para amar sin amarte
y soñar sin tenerte…
Para romper la vida
sin hacerlo del todo
y unir esta historia
dibujando un lugar
donde amarnos,
en presente y futuro…
Y surgir nuevamente
en las alas del tiempo
desplegando entre ellas
nuestro nuevo horizonte
de escaleras a un cielo…,
sin final y sin sombras.
Loli Belbel© 
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso ...
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!
Gustavo Adolfo Becquer

lunes, 27 de marzo de 2017

    Perdida la cabeza entre la almohada
    me miras con los ojos entornados,
    y los míos se tornan desvelados
    por la dormida luz de tu mirada.
    ...
    ¡Oh la suave mejilla ambicionada,
    y el temblor de tus labios apretados,
    y los redondos hombros, desmayados
    en mis brazos con sed enamorada!
    Se me va todo el ser hacia tu viento,
    y en tu tibio paisaje sueña y canta,
    mientras me deshabita el pensamiento.
    Una tierra de amor se me atraganta,
    y, hundiéndome en el aire de tu aliento,
    se desangra una vena en mi garganta.
    Rafael de Penagos

viernes, 24 de marzo de 2017

No me olvides, amor, en la espesura
del mundo que viví sin conocerte,
sin alegrar mis ojos tu figura.
Déjame que, en el gozo de tenerte,...
contemple cada día a más altura
mi corazón ardiendo por quererte.

Rafael de Penagos

jueves, 23 de marzo de 2017

Dile que no me tema, amor, y dile...
Dile que no me tema, amor, y dile
que estoy a su lado como el aire,
como un cristal de niebla o como el viento...
que se aquieta la tarde....
Dile que no me huya, amor, y dile
que no me vuelva a herir, que no me aparte,
que soy el brillo húmedo en sus ojos
y el latido en su sangre.
Dile que no me aleje, amor, y dile
que yo soy el umbral de su morada,
el agua de su sed
y aquel único pan para su hambre,
Dile que no se oculte, amor, y dile
que ya no tengo rostro ni señales
de haber vivido antes de quererme.
De haber vivido, antes.
Dile que no recuerde y dile
que no respire, amor, sin respirarme.
Julia Prilutzky

"Dile que no me tema, amor, y dile...
Dile que no me tema, amor, y dile
que estoy a su lado como el aire,
como un cristal de niebla o como el viento
que se aquieta la tarde.
Dile que no me huya, amor, y dile
que no me vuelva a herir, que no me aparte,
que soy el brillo húmedo en sus ojos
y el latido en su sangre.
Dile que no me aleje, amor, y dile
que yo soy el umbral de su morada,
el agua de su sed
y aquel único pan para su hambre,
Dile que no se oculte, amor, y dile
que ya no tengo rostro ni señales
de haber vivido antes de quererme.
De haber vivido, antes.
Dile que no recuerde y dile
que no respire, amor, sin respirarme.
Julia Prilutzki

    desde mi soledad, casi sonora,
    cada noche que estudia para aurora
    te espero como a Dios... y vienes hombre.
    Carilda Oliver Labra

martes, 21 de marzo de 2017



NO TE SALVES
No te quedes inmóvil ...
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Benedetti
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sábado, 18 de marzo de 2017

Él se mantuvo en silencio. Ella nunca imaginó que cupieran tantas mariposas en su estómago.
A él le pareció mucho más bonita en persona. Ella no conseguía mirarle por más de un instante seguido.
Al unísono y tímidamente, comenzó a esbozarse una sonrisa en sus rostros. A ambos les palpitaba el corazón al punto de ser apreciable desde los ojos del otro.
Aún cabían unos pasos entre ellos. Había sido larga la espera pero no sabían cómo quererse ahora que ya no eran palabras. S...e acercaron.
Su piel les recordó todos sus nombres y ellos los reconocieron. Se pronunciaron en un largo abrazo y surgió el beso que había quedado a la espera del beso siguiente en algún lugar del tiempo y de lo más profundo de la memoria.
Entonces, como si se hubiera formulado un extraño sortilegio, surgieron aromas a incienso, crepitares, lejanos cantos, latidos de tambores, brisas entrecortadas, arrullo de olas...
Entre saliva, y sin lugar a dudas se supieron.
Se hizo negra la noche que duró lo que dura un beso.
Se elevaron, giraron como los planetas en torno al gran fuego.
No cabían ni dudas, ni tiempo, ni frío en aquel abrazo.
Cuando abrieron los ojos estalló el primer mundo.

Teresa Delgado © 2015
PEDRO SALINAS
Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua:
desde fuera, por arriba,
haciéndose sin parar
con ella tormentas, fugas,...
albergues, descansos, calmas.
¡Qué frenesíes, quererte!
¡Qué entusiasmo de olas altas,
y qué desmayos de espuma
van y vienen! Un tropel
de formas, hechas, deshechas,
galopan desmelenadas.
Pero detrás de sus flancos
está soñándose un sueño
de otra forma más profunda
de querer, que está allá abajo:
de no ser ya movimiento,
de acabar este vaivén,
este ir y venir, de cielos
a abismos, de hallar por fin
la inmóvil flor sin otoño
de un quererse quieto, quieto.
Más allá de ola y espuma
el querer busca su fondo.
Esta hondura donde el mar
hizo la paz con su agua
y están queriéndose ya
sin signo, sin movimiento.
Amor
tan sepultado en su ser,
tan entregado, tan quieto,
que nuestro querer en vida
se sintiese
seguro de no acabar
cuando terminan los besos,
las miradas, las señales.
Tan cierto de no morir,
como está

jueves, 16 de marzo de 2017

    Aún eres mío, porque no te tuve...
    Aún eres mío, porque no te tuve.
    Cuánto tardan, sin ti,
    las olas en pasar...
    ...
    Cuando el amor comienza, hay un momento
    en que Dios se sorprende
    de haber urdido algo tan hermoso.
    Entonces, se inaugura
    -entre el fulgor y el júbilo-
    el mundo nuevamente,
    y pedir lo imposible
    no es pedir demasiado.
    Fue a la vera del mar, a medianoche.
    Supe que estaba Dios,
    y que la arena y tú
    y el mar y yo y la luna
    éramos Dios. Y lo adoré.
    Antonio Gala

martes, 14 de marzo de 2017

Clementina Romero Bateman
Todavía
No lo creo todavía ...
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado ...
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

domingo, 12 de marzo de 2017

    Así se hace el paisaje:
    póngale cielo arriba, cielo por dos mitades,
    un rebaño de nubes, un árbol solitario;
    ...
    ponga una raya al medio, pero lejos, muy lejos
    y déjeme quedarme soledad por mirarla,
    por ver atardecer, porque sí, para nada;
    por ver volver las tórtolas simples, crepusculares;
    déjeme en esta orilla donde miro hacia adentro
    y donde me padece, como un niño, la sangre.
    Déjeme ser la greda. Yo me conozco el aire;
    entre ser y no ser, me da por ser callada.
    Un bulto de silencio donde el viento se queda
    demorado, de piedra, detenido un instante.
    El siempre deja un poco de polvo compañero,
    un arsenal de adioses, un bailarín cansado
    a quien, hace mil años, llamamos remolino
    y hace girar, girando, sobre un pie a la distancia.
    Así se hace el paisaje: de mirar el origen.
    Cielo arriba los ojos. Y debajo, la sangre.
    Tengo, si es por tener, los sagrados oficios:
    tengo de hacer pan, de amasarlo temprano,
    de taparlo a la hora que el sol trepa a los pájaros
    y dejarlo que crezca como un fruto en octubre
    lentamente, a la sombra patriarcal de los árboles.
    Tengo, si es por tener, leña del quebracho
    que me caldea el horno desde lo rojo al blanco.
    Tengo, que cuando vienen los míos de la lluvia,
    tengo pan, y me suena a trigo las enaguas.
    Tengo que si lo pongo como un sol en la mesa
    mis hijos parpadean, ríen encandilados
    hasta que traigo humeando una ollada de locro
    y mi hombre parte el pan sobre su pecho grande
    y ahí, entre sus voces laboriosas y lerdas,
    miro caer la luna en lentas rebanadas.
    Entonces sí me acuerdo. Al paso del recuerdo
    me acuerdo de a pedazos, me acuerdo y no me acuerdo.
    Voy llenando los platos ausente del sonido,
    como mirando atrás, como atrás del pañuelo
    y mientras vuelco el frito de pimentón rojo
    siento que, de repente, se derrumba el olvido:
    una se pasa el año soñando con la albahaca.
    Pasa que nunca pasa el año mujeriego.
    Una guarda en la oreja algunas picardías,
    picaduras de abejas y cuentos de velorio,
    siembra albahaca a la orilla de la acequia sonora
    hasta que el carnaval suelta todos los toros
    y más luego, el Pukllay fusila la tristeza
    y una no sabe nunca quién le ardió la pollera,
    la cosa es que una tiene de azufre los sentidos
    y ahí nomás, de espaldotas, cae a la primavera.
    Es diablo el carnaval, sabe todas las mañas,
    pellizca en los Fortines inocente de harina,
    le chaya al pobrerío tanta alegría simple
    que el miércoles nomás todo queda ceniza.
    Después vienen los lloros, vuelve lo cotidiano
    y, si hay suerte, una tiene quien le ronde las casas.
    Más rápido que pronto hay que parar el rancho
    mientras vuelve el otoño cansado de vidalas.
    Todo para juntar los míos en la mesa
    y contar lo que tengo con los dedos del alma.
    Largas fueron las lunas y los hijos crecieron
    y la muerte no pudo darnos vuelta la taba.
    Esta es la hora linda. Todo vuelve a su sitio.
    Transparente, el recuerdo, se quiebra en las cucharas.
    Todo se me figura como rezar a solas
    y es como si comiéramos dentro de una campana.
    Suenan lejos las cosas: desde allá del sonido.
    Demoradas, eternas, son la cueva del sueño.
    Atrás, la noche espera parada en los nogales
    y un aroma de albahaca pasa arriba, en el viento.

viernes, 10 de marzo de 2017

    FRASES Y REFLEXIONES PARA AYER, HOY Y MAÑANA.
    UNA DE ÁNGELES.
    Creo que los ángeles nos besan, que nos tienen a su merced y que se nos parecen. Creo que los ángeles saben del amor y nos lo ofrecen rumbo a nuestras bocas. Creo que con ánimo más que suficiente les gusta todo de nosotros, sí: todo.Registran nuestra intimidad cuando amenaza llover agua turbia y nos abren su corazón convertido en el paraguas sonriente de la protección, aunque no seamos conscientes de ello, de sus sones de sueños buenos volando entre sus alas vigorosas. Creo que nos rozan el vestido de cada día distinto, así, suaves, quedamente, cuando nos cierran los ojos para ver los regalos sorprendentes de nuestras vidas, para no sentir la soledad. Y creo, que lo mejor es creer en lo que nos de esperanza, no importa cuan absurdo nos pueda parecer.Albertine Orleans
"Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
Tal vez muy tarde...
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan."

Pablo Neruda

jueves, 9 de marzo de 2017



,,,,El amor es cómo juntar dos aguas,
es cóncavo y convexo,
es como unir dos almas
y en los labios
sentir dos latidos en un beso.
...
El amor es unir piel con piel ,
son dos caudales ,
es sentir la ternura
con que caen
las hojas de los árboles.
El amor es compartir la vida ,
y nos hace recorrer toda la magia ,
es elevarse a Dios ,
y escuchar melodías de otro mundo
con sones de guitarras.
Flor del atardecer el amor
viento en la noche
plenilunada luna , temblor
amanecer de bosque

Y qué , cuando el amor se va?
qué , si su falta
te apaga la mirada
sin piedad
mordiéndote en el alma ?
Rosa Mayo

martes, 7 de marzo de 2017

Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

Mas la América nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.

Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
Armando Tejada Gómez


La paz, pequeño amor,
es una casa con un patio y una puerta
Los pueblos se unirán
para salvar al niño y al planeta
pequeño amor,...
sólo el amor podrá
hacer la paz
y custodiar la flor.

La paz universal
es el oficio popular
de la colmena
La paz es un taller
donde la vida
forja su tarea
Tañendo a paz
los pueblos cantarán
una canción
de espiga y de metal.
Hagan la paz
La casa de la paz
donde haya un niño
un patio y una puerta...
Armando Tejada Gómez

Patria, amor mío, quiero juntar todas las ganas,
todo el guitarrerío donde tu pueblo canta
para que, copla a copla, nos vayamos sabiendo
el tamaño, la furia, la herencia solidaria;
ese modo de sernos uno al otro, camino...
o río tumultuoso o historia castigada,
mientras que a golpe vivo de miseria aprendemos
que hay que empuñarse el rumbo sin pleitos ni abogados,
porque siempre nos joden, siempre nos joden, patria,
siempre los comedidos nos llevan a otra parte
Y basta! Ya está basta! Terminémosla, patria!
Y juntemos a todos en una misma gana
Para voltear el odio, el miedo, la miseria
y avanzar con el rostro nacional por el alba.
Armando Tejada
Oración solar
Madre me habla del sol
de Mama Ocllo y de la Pachamama,
maja maíz, sajuma
la casa con albahaca.
Yo tengo, allá en lo niño,
una memoria
de laurel y lavanda
un ritual de cocinas y de yuyos
que hierven en la hornalla.
Voy con esos aromas por la tierra
cada día que pasa.
Mis dioses no se ocupan de miserias,
culpas originales, ni pecados.
Elaboran, cantando, el universo
que es un verso unitario.
Dios es agricultor, nos dice madre
y su huerto es la vida: de la papa al tabaco
(Pachamama, cusiya; cusiya, Pachamama)
Lo que es y será, lo que ya ha sido,
lo que volverá a ser cada mañana.
Tata Inti, cusiya.
Sea la eternidad como mi madre
Cosas de niños (1991)
Armando Tejada Gómez

viernes, 3 de marzo de 2017

Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
Y domando caballos, o asesinando tigres,
eres un Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un profesor de energía,
como dicen los locos de hoy.)
Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción;
en donde pones la bala
el porvenir pones.
No.

Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta...) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

Mas la América nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.

Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

miércoles, 1 de marzo de 2017



JULIA PRILUTZKY
VOY HACIA TI COMO UNA ROSA VIVA
Voy hacia ti como una rosa viva...
deshojada en distancias y en esperas...
No lo sabes aún. Y no aceleras
el encuentro en la hora decisiva.

Voy hacia ti con precisión altiva
y antes que yo -oscuras mensajeras
del porvenir- las grises hilanderas
van tejiendo la trama fugitiva.
Estás en mí. Y no eres el culpable:
algo de tu presencia indescifrable
me dilata en las venas el latido
y se estira en mi piel con grave alarde.
Mis pájaros se alargan en la tarde
y todo es tan perfecto, que ya ha sido.

    MATERNIDAD
    Mujer: en un silencio que me sabrá de ternura,
    durante nueve lunas crecerá tu cintura;
    y en el mes de la siega tendrás color de espiga,...
    vestirás simplemente y andarás con fatiga.
    -El hueco de tu almohada tendrá olor a nido,
    y a vino derramado nuestro mantel tendido-.
    Si mi mano te toca,
    tu voz, con la vergüenza, se romperá en tu boca
    lo mismo que una copa.
    El cielo de tus ojos será cielo nublado.
    Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
    que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
    Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río.

    Y un día, un dulce día, quizás un día de fiesta
    para el hombre de pala y la mujer de cesta;
    el día que las madres y las recién casadas
    vienen por los caminos a las misas cantadas;
    el día que la moza luce su cara fresca,
    y el cargador no carga, el pescador no pesca...
    -tal vez el sol deslumbre; quizá la luna grata
    tenga catorce noches y espolvoree plata
    sobre la paz del monte; tal vez en el villaje
    llueva calladamente; quizá yo esté de viaje...-.
    Un día, un dulce día, con manso sufrimiento,
    te romperás cargada como una rama al viento.
    Y será el regocijo
    de besare las manos, y de hallar en el hijo
    tu misma frente simple, tu boca, tu mirada,
    y un poco de mis ojos, un poco, casi nada...
    José Pedroni

martes, 28 de febrero de 2017

Oración a la bandera

Quédate en el cielo, amor,
no bajes.
Aquí abajo, los grises
son tan grises
que, de algún modo gris,
van a ultrajarte.
Y sos tan linda allá,
tan nomeolvides,
-simple ademán de madre
por el aire-
que si caes, amor,
con la ternura
conque caen las hojas
de los árboles;
si llegas a caer,
acaso nunca
vuelvas a ser tan cielo
ni tan madre.
Déjanos a nosotros,
los humildes,
los que nunca te usamos
ni abusamos de tu inmenso
silencio planetario,
que cuidemos la altura
donde habitas,
celestemente hermosa,
como el aire.
Déjanos a nosotros.
De los otros,
es piadoso no hablarte.


 Armando Tejada Gómez

sábado, 25 de febrero de 2017

    Mi niño,
    gota intacta de azúcar en sueño,
    he cruzado el umbral donde el ángel
    ...
    resguarda tu frente ya en calma.
    Tú eres el trigo que nutre mi dicha,
    la nata del juego, la miel de inocencia.
    Es tu ropaje un juguete de paz que
    dispara sonrisas.
    Beso tu frente y altero el respiro en que
    crecen tus sueños. Quiero sembrar una
    gota de luz en tus párpados quietos, sí,
    quiero alumbrar tu mejilla silente de un
    beso de soles.
    Duermes, duermes y entonces despiertan
    tus sueños, tus risas, tus frágiles manos.
    Todo es descanso en tu boca pequeña,
    tanta sonrisa no alcanza a contarse con
    tantas estrellas que abrigan tu vida.
    Duermes azul como un libro de cuentos,
    duermes y cada cabello despierta a bailar
    con tu aroma de risa.
    Hoy fui severo contigo, llegaste feliz a
    contarme que el viento no puede mirarse.
    Yo dije que sí revolviendo tu idea,
    y de nuevo dijiste que no, que eso no era
    posible, que fue tu maestra quien dijo muy
    firme que el viento no puede mirarse,
    que el viento es tan sólo una ráfaga etérea
    y que sólo se observan las cosas que toca.
    Quiero pedirte perdón porque en ese momento
    abordé el tren de adulto y perdí de explicarte
    que el viento es la espuma de un mar de
    palomas, palomas pequeñas así como el polvo,
    palomas que juegan y mecen las ramas,
    palomas que limpian el frágil cuaderno
    que flota en el aire.
    Me olvidé de decirte que el viento es el auto
    en que viajan los sueños, y que el claro chofer
    que conduce el carruaje ha elegido el color de
    una rosa en la luna. Me olvidé de decirte que el
    viento se observa a través de un cristal que
    se esconde en los libros. Me olvidé de decirte
    que hay una palabra que pone en tus ojos las
    gafas más tersas. Con ellas contemplas el centro
    del mundo, el hilo de añil que sostiene la
    estrella, la boca del viento, los magos que habitan
    allá tras la noche.
    Sabrás al amar las palabras que existe un lunar en
    los labios solares, que el mar sabe hablar los
    idiomas del cielo, que el átomo acoge una casa
    pequeña en que habitan los ríos.
    Sabrás defenderte de insípidos rostros que nada
    han sembrado.
    Sabrás que a lo lejos existe una niña que sueña
    volar en su escoba encantada.
    Esa palabra tendrás que aprenderla al sentir la
    mirada que asoma a tus ojos.
    Y una vez que esa palabra, la palabra poesía, se
    hospede en tu sangre ya no dudarás del cirquero
    del viento.
    Y cuando te digan que el número cero no tiene
    un amigo no asientes tu rostro, alza tu voz y
    declara que ahí, en la esfera de leche se encuentra
    flotando una rosa violeta, una rosa lunar donde
    el tiempo pasado descalza sus pies y recuesta su
    cuerpo en un tibio rincón de un sofá anaranjado.
    Fausto Vonbonek.

viernes, 24 de febrero de 2017

Escribir,
ese terco intento de plasmar con tinta
lo que percibimos.
Percibir,
conformarnos con las migajas ...
que nuestros sentidos permiten
que reconozcamos de la materia.
¿De dónde venimos?
¿A dónde vamos?
¿Qué somos?
¿Qué hemos venido a hacer a este juego?
Tantos siglos que son un suspiro del tiempo
y aún
no hemos abierto los ojos,
ni nuestras orejas perciben
una sola nota del canto del cielo.
Palabras,
las palabras no son suficientes.
¿De qué estamos hechos?
De aliento.
De latido.
De voz.
Del deseo de ser.
Presiento que estamos hechos de amor
de tanto amor que no nos percibimos vivos
hasta vernos reflejados en las pupilas del otro.

Teresa Delgado 2014

jueves, 23 de febrero de 2017

    Mi pensamiento es muy desobediente,
    y se niega a deshacerse de tu encanto,
    pues puede la alegría convertirse en llanto
    si te dejo escuchar mi voz doliente.
    ...
    No quiero darte quejas ni reproches
    ni quiero contagiarte mi agonía,
    y me digo a mí misma...
    es cosa mía
    cuando tu ausencia me convierte en noche
    En mi pecho ,clavado llevo un sueño
    regado por la luna con suspiros
    llora su luz apacible y desmayada
    tan pequeña me siento, tan sola e ignorada...
    que siento el corazón hueco y vacío
    Mas cuando el tiempo se detiene en ese instante
    de tu regreso para habitar mi vida ,
    en mi alma de agua remansada
    aparece de nuevo el sol radiante.
    me rodea la paz, renace la alegría
    Rosa Mayo
    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.
    Miguel Hernandez
“El poema quiere engañar al tiempo y el sufrimiento lo derrota. Si escuchara lo que huye de la puerta, si la imperfecta luz diera tu libro, si traicionara este ...dolor, si oyera tu descanso, si el alba tropezara con el árbol que te abrigó una vez, si pudieras volver a casa una noche cualquiera…”
Juan Gelman.

martes, 21 de febrero de 2017

EN TI SIN QUE LO ADVIERTAS
Tal vez tú no lo sepas pero habito
la parte occidental de tu memoria,
de mi nace tu urgencia perentoria...
por dar forma al deseo que transmito.

Tal vez no sepas que en tu vuelo bajo
me hago viento y te impulso a las alturas,
que provoco tus ansias de aventuras
que te quiero en silencio y te agasajo.
Tal vez de noche sientas extrañada
un impulso que no te corresponde
y una ilusión naciéndote en la boca.
Es mi sangre mezclada con tu nombre
que, ya esencia de ti, y enamorada
en tus ansiosos muslos desemboca.
José Miguel Junco Ezquerra

lunes, 20 de febrero de 2017

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
- Federico García Lorca, "Alma ausente"

lunes, 13 de febrero de 2017

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
...
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda

jueves, 9 de febrero de 2017

Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-...
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.

Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.
Antonio Gala

lunes, 6 de febrero de 2017

La mujer de albahaca

Así se hace el paisaje:
póngale cielo arriba, cielo por dos mitades,
un rebaño de nubes, un árbol solitario;
ponga una raya al medio, pero lejos, muy lejos
y déjeme quedarme soledad por mirarla,
por ver atardecer, porque sí, para nada;
por ver volver las tórtolas simples, crepusculares;
déjeme en esta orilla donde miro hacia adentro
y donde me padece, como un niño, la sangre.
Déjeme ser la greda. Yo me conozco el aire;
entre ser y no ser, me da por ser callada.
Un bulto de silencio donde el viento se queda
demorado, de piedra, detenido un instante.
El siempre deja un poco de polvo compañero,
un arsenal de adioses, un bailarín cansado
a quien, hace mil años, llamamos remolino
y hace girar, girando, sobre un pie a la distancia.
Así se hace el paisaje: de mirar el origen.
Cielo arriba los ojos. Y debajo, la sangre.
Tengo, si es por tener, los sagrados oficios:
tengo de hacer pan, de amasarlo temprano,
de taparlo a la hora que el sol trepa a los pájaros
y dejarlo que crezca como un fruto en octubre
lentamente, a la sombra patriarcal de los árboles.
Tengo, si es por tener, leña del quebracho
que me caldea el horno desde lo rojo al blanco.
Tengo, que cuando vienen los míos de la lluvia,
tengo pan, y me suena a trigo las enaguas.
Tengo que si lo pongo como un sol en la mesa
mis hijos parpadean, ríen encandilados
hasta que traigo humeando una ollada de locro
y mi hombre parte el pan sobre su pecho grande
y ahí, entre sus voces laboriosas y lerdas,
miro caer la luna en lentas rebanadas
.